"La soledad del monclovita"

“Sánchez tiene las horas contadas; o mejor dicho, los escaños contados”

"40 años de Constitución"

“Con motivo del cuadragésimo aniversario de la Constitución Española ”

"Más y mejor Europa"

“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar.” (Winston Churchill)

viernes, 24 de junio de 2016

Vota, en libertad

“La democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular” Con estas palabras de Juan Pablo II (1920-2005) afronto las últimas horas de la campaña electoral y la previa del partido del domingo, una final en toda regla. Las presentes elecciones son, sin duda, trascendentales; más si cabe que las del pasado 20 de diciembre. 
Vivimos un momento histórico, tanto como la misma Transición; aquella que el populismo extremista pretende denostar y de la que tanto debemos de aprender. Hoy, como ayer, España se encuentra en una encrucijada. Tiene ante sí la oportunidad de avanzar en la recuperación económica y política y, a la vez, el riesgo de caer en el más profundo de los fracasos. No son, por tanto, unas elecciones al uso. Hoy más que nunca se exige que los ciudadanos voten con libertad y con responsabilidad, decidiendo su futuro sin agravios ni rencores. 
Hace unos días leía una columna de López-Zafra titulada “El voto liberal ante el 26-J” En ella, apelaba al voto responsable ante la posibilidad de que “un partido nacido del odio tenga posibilidades reales de alcanzar el poder […]” Un populismo de extrema izquierda que, disfrazado de socialdemócrata, pretende poner en jaque nuestros derechos constitucionales, la unidad nacional, y el propio Estado de Derecho. Recuérdense, en este sentido, las palabras de Pablo Iglesias allá por 2014: “El cielo no se toma por consenso, sino por asalto” No se puede decir más con menos. 
Con la Constitución, los españoles nos otorgamos un marco de convivencia basado en el imperio de la ley y el reconocimiento y garantía de los derechos fundamentales. La libertad es uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico, materializándose en derechos como la libertad de expresión, de pensamiento, cátedra, información, prensa, religiosa o ambulatoria. Una libertad que, hoy día, se encuentra en peligro a raíz del surgimiento de estos movimientos populistas. No hay más que entrar en las hemerotecas y comprobar la veracidad de mis palabras. 
 El domingo tendremos una nueva cita con la democracia. Votar ya no es sólo un derecho sino también, una obligación. Votar libremente, por supuesto; cada uno al partido político que considere oportuno según sus criterios y principios. Pero recuerda ejercer tu derecho constitucional con conciencia y responsabilidad. Al fin y al cabo la razón debe prevalecer frente a la sinrazón.

"Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciendole pagar al país un precio muy caro" Adolfo Suárez.

martes, 21 de junio de 2016

Crisis y oportunidades


Europa contiene la respiración ante el referéndum del próximo jueves en el que los ciudadanos británicos decidirán su permanencia dentro de la Unión Europea. Todos son conscientes de la gravedad de los acontecimientos y de las consecuencias de una hipotética salida de Reino Unido. El desastre no sólo sería económico, sino también social, jurídico y, evidentemente, político. El efecto imitación podría llevar a otros socios a optar por esta vía, relegando el proyecto comunitario a mera anécdota en la larga historia del viejo continente. 


Sin embargo, esta crisis puede constituir una nueva oportunidad para crecer y hacernos más fuertes. Desde 1957 el avance de la Comunidad Económica Europea -UE- ha sido progresivo. Los países fundadores establecieron las bases de un desarrollo económico, social, político que hoy, en parte, hemos alcanzado. Ahora bien, aún tenemos serios interrogantes a los que debemos dar una respuesta conjunta y unánime: el terrorismo yihadista, la recuperación económica y social, o la crisis humanitaria de los refugiados, son algunos ejemplos.  

Avanzar en la Unión implica la superación de diferentes conflictos internos derivados del complejo sistema institucional: delimitar competencias y simplificar procedimientos para instaurar un modelo más democrático y participativo. Trabajar, en definitiva, para una mayor unión fiscal, financiera, económica y política que acabe con el fantasma de la Europa a dos velocidades, que tanto ha debilitado nuestra credibilidad e incrementado el euroescepticismo. Ya en 2004,  Romano Prodi confeso que «el tren de la Unión no puede siempre moverse a la velocidad del vagón más lento. De hecho, tengo la impresión de que algunos de los vagones no quieren moverse o incluso quieren ir hacia atrás» Un riesgo que hoy día no podemos permitirnos. 

El referéndum del 23 de junio supondrá un antes y un después tanto en las relaciones de Reino Unido con la Unión Europea, como en la concepción misma de nuestra comunidad política. La coyuntura actual genera una serie de óbices y riesgos innegables. Sin embargo, también supone una oportunidad para hacer de Europa una potencia económica y política más fuerte, más democrática y más justa. 

Termino con unos versos del poeta español Antonio Machado:

"Está el hoy abierto al mañana,
mañana al infinito,
hombres de España, ni el pasado ha muerto,
no está el mañana -ni el ayer- escrito."